martes, enero 10, 2006

harry potter y el cáliz de fuego

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Harry Potter and the Goblet of Fire.
Patrick Doyle.
Warner Sunset/Warner Bros. 9362-49631-2

el cine y su música

(c) Jorge Luis Viera


La justicia llega tarde pero siempre llega. La banda sonora del film Stepmom, iba a ser compuesta originalmente por Patrick Uddingston Doyle para la película de Chris Columbus en 1988, pero debido a sus problemas de salud terminó siendo sustituido por el popular John Williams. Ahora, gracias a Harry Potter y luego de tres bandas sonoras compuestas por el autor de Jaws la situación se revierte –saludablemente- ya que Williams tuvo que retirarse de Harry Potter and the Goblet of Fire debido a que sus compromisos anteriores le impedían entregar su material a tiempo. Ahí fue cuando Doyle finalmente tuvo la oportunidad.

The Goblet Of Fire es, en la saga fílmica de Potter, una película distinta de las primeras tres de la saga, ya que en mucha de la ficción fantástica británica, la diversión se equilibra con una oscuridad cada vez mayor, tal y como ocurre en la trilogía del Señor de los Anillos de Tolkien o los libros de Narnia de C.S. Lewis,

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Sin embargo, Williams no está ausente en el score. Su tema principal siempre aparece y el tema Voldemort sin duda alguna tiene su estilo, ilustrando de manera elocuente el alma negra del mago.

Naturalmente siempre hay pronósticos anticipados y también algo de temor cuando un nuevo compositor asume la responsabilidad de otro en una serie de films.

Al respecto dice el compositor: Estoy particularmente orgulloso de mi store para Harry Potter. Es un proyecto de alto perfil y la presión es importante. Pero puedo soportarlo, sino no habría aceptado este trabajo, duro pero a la vez muy agradable. La complejidad y la madurez del libro de Rowling, con sus nuevos personajes y temas oscuros, son un desafío para mí. También es una gran oportunidad explorar nuevas ideas.

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John Williams es un talento fantástico y continuar la saga de Harry era un desafío enorme, los compositores le estamos muy agradecidos porque, gracias a su trabajo para Star Wars, volvió el sinfonismo a la música de cine. Star Wars inició a una nueva generación de productores y directores a apreciar la potente energía de una banda sonora interpretada con una orquesta.

En el álbum, entretanto, desde las primeras notas de The Story Continues la música de Doyle nos lleva otra vez hacia otra aventura del niño mago con su talento y su estilo habitual, aunque sin perder de vista la senda profesionalmente trazada por Williams. Este tema, en la cual el escocés presenta una versión de menor importancia del Hedwig’s Theme de Williams imprime el tono hasta el final.

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Agrega Doyle: Personalmente, era algo que me excitaba. Así como el trabajo de Williams en los primeros tres scores, siento que la música está necesitando un cambio porque la historia es más oscura y más madura. Williams desde luego hubiese podido escribirla, pero, la verdad es que el mundo de Harry Potter puede pertenecer a cualquier persona con la visión musical para apoyar sus necesidades.

En The Quidditch World Cup, Doyle evoca la pasión que genera este deporte y también incluye una maravillosa música irlandesa. Golden Egg es un trabajo vocal, en parte, que narra la búsqueda de este trofeo entre las sirenas, mientras que Neville's Waltz evoca un aire clásico y también es divertido.

Si enumeramos las películas para las que Doyle compuso, encontramos un hilo común: Henry V (1989); Great Expectations y Quest for Camelot (1998); Mrs. Winterbourne (1996); Much Ado About Nothing (1993). Es decir que su carrera lo hace perfecto para el score de Harry Potter. La magia y la brujería está siempre ligada a lo antiguo, lo medieval y podemos encontrar ese estilo en esta banda de sonido, prestando un mayor sentido de madurez a la película.

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Continuando con nuestro análisis, la película tiene muchos momentos oscuros y la banda de sonido –necesariamente- debe igualarla. The Story Continues es un tema que indudablemente tiene sus orígenes en Doyle, no en Williams. Él se encuentra más presente en temas como The Quidditch World Cup para la llegada de los belgas, sobre todo en el comienzo de este tema, que anuncia la llegada de los competidores irlandeses. Harry in Winter, por su parte, tiene una exquisita belleza, tema que encuentra su natural desarrollo en Hogwart's March.

Neville's Waltz y Potter Waltz ponen en relevancia la oscuridad; sin embargo, temas como Golden Egg y Voldemort manejan transiciones maravillosas de la luz hacia la oscuridad y viceversa. La dirección de Mike Newell es sólida en el film, pero al ser The Goblet of Fire el más largo de la saga, la película hubiese durado demasiado, por lo tanto muchos argumentos secundarios fueron eliminados. En consecuencia, tanto la película como su banda de sonido tienen un diagrama muy simple. Newell, ha colaborado en otras oportunidades con Patrick Doyle en Donnie Brasco e Into the West.

El score que Doyle proporciona al film es oscuro y enérgico, pero, al igual que la película, no alcanza el nivel de Harry Potter and the Prisoner of Azkaban (2004), su banda sonora tiene temerarios cornos, increíble energía y acordes dramáticos. En Foreign Visitors Arrive oímos una versión del Hedwig’s Theme mientras que Harry y sus amigos llegan a la escuela. Esta es seguida por una melodía al estilo Debussy para el equipo de Beauxbaton y un acercamiento a Wagner para el equipo búlgaro de la escuela de Durmstrang.

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¿Y la acción?. Se preguntarán ustedes. En el score se hace evidente en temas como The Dark Mark, Harry Sees Dragons y The Black Lake. El drama siniestro aparece en Sirius Fire y The Goblet of Fire donde es compensado por los temas emotivos que Doyle escribió. Harry in Winter es el mejor de éstos, proporcionando un excelente tema de amor para Harry.

En The Dark Mark oímos un nuevo tema para Voldemort que aparecerá también en el tema que lleva su nombre. También tenemos un nuevo motivo para Harry, que encontramos desglosado en pequeños fragmentos a través del score, este tema es sombrío, pero al mismo tiempo magnífico. Se hace presente además, convenientemente arreglado, en el citado Harry in Winter y en Cedric Death y con un tratamiento épico en Another Year Ends. Rita Skeeter, en contrapunto, no es más que un tema frívolo y ligero, que ilustra acertadamente al personaje de la periodista de Miranda Richardson.

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Para finalizar, las tres canciones del álbum pertenecen a Jarvis Cocker (Do the Hippogriff, This is the Night y Magic Works) y todas aparecen en la película, pero en el CD no agregan demasiado. Después de todo, comprendamos que los protagonistas ya son adolescentes y la música que los identifica es el rock.

En definitiva, en Harry Potter and the Goblet of Fire, Patrick Doyle es brillante, sangriento, romántico, amenazador, majestuoso, misterioso y heroico según convenga. Desafortunadamente, muchas veces su música queda por debajo de los efectos sonoros y algunos temas como Harry in Winter incluso se cortan precipitadamente. La edición discográfica al menos le hace justicia, como corresponde.

1 comentario:

louismartinez3574 dijo...

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